martes, 19 de agosto de 2008

Taller Literario Para Adultos

Se trata de un espacio de expresión y goce a través del acercamiento a los autores más iluminados de la literatura mundial y de la expresión escrita individual. Por medio de ambas labores se invitará a explorar las diferentes formas expresivas que ayuden a encontrar el propio estilo literario. Es un taller de tipo temático donde se trabajan temas tales como la soledad, el miedo, la locura, entre otros.
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Coordina Carla Demark
Jueves a las 18hs.
Biblioteca Nora Bombelli
Francia 3569- Florida
4730-2220
(Aranceles accesibles)

Encuentros de Lectura

Los invitamos al taller de lectura que se realizará todos los miércoles en la bilbio durante una hora, para que juntos descubramos el placer que produce un libro. El espacio está abierto para adultos de ambos sexos y para aquellos que tengan dificultades visuales, entre otras.

Coordina Alicia Vilano
Miércoles a las 16hs.
Biblioteca Nora Bombelli
Francia 3569- Florida
4730-2220
(Aranceles accesibles)

lunes, 18 de agosto de 2008

Ideas para que la lectura se vuelva un hábito contagioso

RESISTENCIA.- "La lectura es cuna y herencia. Si los padres leen, los chicos van a leer." María Esther Allende la tiene clara. Es una de las 700 voluntarias culturales del programa Abuelas y Abuelos Leen Cuentos, creado hace una década por la Fundación Mempo Giardinelli, y todas las semanas se acerca a la escuela a leerles cuentos a los chicos.

Llegó hace unos días desde Luján para no perderse el 13° Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, que reúne a escritores, editores y representantes del mundo de la cultura y la educación para analizar experiencias y reflexionar sobre el lema "Leer abre los ojos". La conferencia inaugural estuvo a cargo del crítico Noé Jitrik.

Mas allá de las campañas oficiales de lectura y la creación de bibliotecas escolares, hay muchas sugerencias para estimular el placer de leer, según las propuestas recogidas por LA NACION. Leer en voz alta en las casas, equipar con buena literatura las salas de espera de los consultorios médicos, dedicar en la escuela minutos de lectura por puro placer y fortalecer los encuentros de docentes con escritores son experiencias que podrían ponerse en marcha con un poco de recursos y mucho de inteligencia, decisión y voluntad.

La escritora Tununa Mercado promovió reemplazar "las revistas obsoletas en los consultorios y ofrecer espacios de lectura sin la interferencia de la radio, la televisión y el celular". Sugirió que "los ómnibus de larga distancia no apaguen la luz a la noche para que la gente pueda leer" y "enseñar a leer de pie, en la fila de un banco o en la calle, al estilo de los monjes que caminaban leyendo en los conventos".


Para Mempo Giardinelli, organizador del foro desde hace 13 años, la premisa es la lectura por placer. Así, los abuelos cuenta cuentos recorren las escuelas de todo el país con consignas estrictas: pasan 20 o 30 minutos en las aulas con los chicos y los docentes tienen prohibido hacerlos trabajar después sobre los textos leídos. "Nada de redactar oraciones, subrayar sustantivos o encargarles dibujos. Queremos inculcarles la lectura por placer", contó Natalia Porta López, coordinadora del grupo de Resistencia.

"La experiencia se extendió a hospitales, geriátricos, comedores y hogares de día", agregó Adela Rattner, coordinadora nacional del programa, que en 2006 se amplió a todo el país, a partir de un convenio con el Ministerio de Educación y el PAMI.

"La consigna es leer con amor y por placer", explicó Giardinelli, que promueve dos acciones en las escuelas: que los maestros abran la jornada con una lectura en voz alta de cinco minutos, para compartir con los alumnos un texto que les guste, y terminarla con diez minutos de lectura libre y silenciosa de los propios chicos.

Guillermo Saccomano, autor de El buen dolor , consideró fundamental el trabajo entre docentes y escritores. "Tenemos que lograr que un escritor vaya a un aula y se encuentre con chicos y docentes que lo hayan leído". En tanto, Pedro Mairal, autor de El año del desierto , no confía en imponerles a los chicos la lectura. "Hay que acercarles los libros y que ellos elijan, que sientan la libertad y el placer de hacerlo."
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La escritura e Internet

"El problema básico de la escritura en Internet es que los blogs no tienen filtros de calidad. El autor escribe y se publica a sí mismo y no interviene un editor", advirtió el escritor mexicano Sealtiel Alatriste, quien transmitió una singular experiencia. Se trata de Caza de Letras, un concurso por Internet lanzado el año último por él en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), basado en el estilo y el formato de Gran Hermano . Fue un concurso literario abierto a escritores jóvenes, que todos los días escribían sus cuentos y poesías en un sitio de Internet. Un jurado de escritores y críticos evaluaba sus trabajos y, junto con el voto de la gente, se iba eliminando de a uno a los participantes, hasta llegar a un ganador. "Hubo 250.000 visitas en ocho semanas", dijo Alatriste.

Para la escritora Patricia Sagastizábal, "así como los amigos se juntan para comer o jugar a las cartas, es bueno que lo hagan para leer".

Artículo publicado por el diario La Nacion el 18/08/08

lunes, 11 de agosto de 2008

Como Una Novela

"Nunca se hará comprender a un muchacho que se encuentra, por la noche, en mitad de una historia cautivadora; nunca se le haraá comprender, mediante a una demostración limitada a él mismo, que debe interrumpir su lectura e ir a acostarse."

Es Kafka quien dice esto en su diario; el pequeño Franz, cuyo papá hubiera preferido que se pasase todas las noches de su vida haciendo cuentas.

(Daniel Pennac)

domingo, 10 de agosto de 2008

La Palabra Como Herramienta

El taller literario de Santiago Espel es un espacio de debate y reflexión sobre la escritura y la lectura. Un lugar de trabajo, donde corregir, buscar la voz propia, adquirir recursos estilísticos, abordar estrategias de lectura para ampliar el propio campo. Se trabaja a partir de consignas individuales y colectivas, improvisación escrita, panoramas históricos de géneros literarios. Prosa y poesía.

Está destinado gente que, con o sin experiencia en la escritura, esté interesada en la palabra como herramienta para comunicar. Es lo básico, el impulso primero para acercarse a un taller. Después llegan los conceptos, los temas puntuales del escribir y leer. Y en una última instancia el trabajo que debe acometer alguien comprometido con la literatura, aquellos que “quieren ser escritores”.

Lunes de 18.30 a 20hs.
Gral. Urquiza 1489 - Vicente López
Biblioteca Bernardo Delom
Coordina Santiago Espel

El taller es gratuito.

Santiago Espel es escritor y periodista, egresado del Círculo de la Prensa. Traductor literario del inglés y editor y diagramador de libros. Actualmente coordina el sello editorial de poesía LA CARTA DE OLIVER. Dirigió esta revista bilingüe (castellano-inglés) entre los años 1990 y 1999. Publicó en poesía rapé, 1988 (Faja de Honor de la S.A.D.E); Pavesas & Muelles, 1990; Misas en Harlem, 1993 (1er. Premio de Poesía Nacional Ramón Plaza); Cantos Bizarros, 1998; La claridad meridiana, 2001 (mención en Certamen Internacional "Letras de oro 2000", Honorarte, y Divisa Honorífica "Horacio Rega Molina", 2003); La víspera sí, 2002; Isoca, 2004, Vulgata, 2006, y 100 haikus, 2008. En 1995 publicó la novela La Santa Mugre o El País de Cucaña, en Grupo Editor Latinoamericano. Su poesía fue traducida al inglés, alemán y portugués. Fue incluído en antologías nacionales e internacionales. Es miembro de la Sociedad de los Poetas Vivos. Integra la revista de poesía Omero. Es integrante de la S.E.A (Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina). Coordina talleres literarios desde el año 1983. Reside en el Partido de Vicente López.

jueves, 7 de agosto de 2008

Al llegar al colegio, los niños se distancian del placer de leer

"Leche, palabras y caricias. Los niños tienen derecho a esas tres cosas y las tres son iguales en importancia. Esa es la nutrición física y emocional básica". Quien sostiene algo tan bello como rotundo haciendo propias las palabras de sus maestros franceses es la escritora colombiana Yolanda Reyes, de visita en la 19° Feria Infantil y Juvenil de Buenos Aires, abierta hasta el 8 de agosto, en el Centro de Exposiciones porteño.
Responsable del proyecto cultural Espantapájaros, que propicia el encuentro creativo con la literatura y el arte en la primera infancia, esta reconocida autora de literatura para niños asegura que con leche, palabras y caricias se forman lectores de largo aliento, si se comienza en la primera infancia. La autora de Los agujeros negros (Alfaguara) atesora decenas de anécdotas que demuestran que, a los dos añitos, un chico ya sabe elegir los libros de su preferencia. Sólo que, como todavía no aprendió a leer solo, demanda que los adultos se ocupen de ello.
Su libro está precedido de un prólogo tan demoledor como la historia real que le dio origen: la de Iván, un nene de dos años que asistió, escondido en un armario, al asesinato de sus papás y su abuelo, a manos de los paramilitares, una facción que asoló a Colombia hasta su desmilitarización. Aquel trabajo literario surgió de una convocatoria de Unicef en 2000. A Iván, quien leyó el libro por consejo del psicoanalista que lo atendió, está dedicado el conmovedor libro de Reyes.
Espantapájaros nació y creció sin financiamiento estatal. Lo de Reyes es crear "nidos de lectura": se sube al niño a la falda y le lee en voz alta el libro que, antes, el pequeño ha elegido. En un interesante diálogo con La Nación, la narradora dice: "Los niños aprenden, en determinadas épocas, diez palabras al dia. ¿Y por qué aprenden más o menos? Porque dependen de que alguien les hable o no. La calidad de las interacciones afecta la estructura cognitiva y emocional de un chico, es decir, la manera como aprende a pensar, a leer, a escribir. Allí es donde advertimos que el tema se vuelve político y se convierte en una cuestión de equidad. Hay un cambio de paradigma, al descubirse que en la primera infancia está todo".

¿La primera aproximación de un chico a la lectura tiene que ser oral?
Por supuesto, somos oidores poéticos. Lo que oye el niño es la voz de la mamá, no tanto lo que le dice sino cómo lo dice. Por eso existen las canciones de cuna...que son libros sin páginas. La lectura en la primera infancia es muy poderosa en los chicos no muy alfabetizados, porque su tradicion oral es muy poderosa. Cuando trabajas con primera infnacia tienes contacto con la condición humana en todas sus modalidades.

¿Trabaja con niños que han perdido a sus padres o han sufrido secuestros?
Los niños son hijos de significados explicitos y ocultos. Sí trabajo con niños que han vivido situaciones de conflicto. La infancia es el lugar donde se observa la condición humana. El proyecto Espantapájaros es un laboratorio de experiencia pedagógica que se aplica en otras situaciones y ciudades. El proyecto de bebetecas lo acabamos de cerrar en diez ciudades de Colombia, donde trabajaremos con niños en situación de pobreza.

Usted que trabaja con pequeños de cero a seis años, ¿cómo y cuándo se hace contacto con la literatura?
Es la aproximación de los seres humanos al mundo del lenguaje. Todo trabajo descansa sobre la idea de que somos sujetos culturales. Desde los primeros meses de vida intrauterina, estamos metidos en una red de signficados. Cada vez está más claro que los bebes oyen desde antes de nacer e identifican la voz de su madre. Lo simbólico de la comunicación ya está ahi. Una vez un nene de dos años me trajo el mismo libro para que le leyera en tres ocasiones. El título era "Cambios" y hablaba de un caos en una casa por la llegada de una hermanita. Al cabo, la mamá me llamó por teléfono para decirme que no sabía cómo decirle a su hijo que estaba embarazada.

¿Es un prejuicio que los niños no leen?
Totalmente. No sé qué pasa después de los seis años, pero a los ocho meses los ponen frente a un canasto de libros, todos gatean a morder los libros. ¿Qué pasa cuando se pasa a la escuela y a la cultura alfabética? Los niños se dstancian de la caricatura de la lectura en la escuela, cuando esa alfbetización inicial no se hace bien. Es una etapa ardua, en la que nadie les vuelve a decir que los libros se relacionan con lo que ellos son y con lo que tienen en su vida. Si uno hace el trabajo desde la primera infacnia uno construye un nido de lectura para que eso no pase. Ese nido de lectura se construye con leche, palabras y caricias. Un niño quiere que les cuenten cuentos, porque así tiene a sus padres con él. Hay que vincular la lectura con el afecto y con las preguntas esenciales. En los cuentos están las conversaciones sobre las preguntas esenciales que uno puede tener con un hijo.

Dice usted que a los chicos no hay que prohibirles ningún libro. ¿Por qué?
No me gusta prohibirles ni siquiera los que me parecen banales o publicitarios. Crecí en una casa en la que mi papá me alentaba a leer todo lo que cayera en mis manos, porque así me formaría mi propio criterio, la lectura es un espacio de libertad. Los niños tienen una enorme curiosidad y necesitan hablar de la vida y de la muerte, y de todo lp que hay en la mitad. La literatura y su lenguaje cifrado logra decir mucho más que las palabras de la vida real. Los libros tienen conexión con las preguntas fundamentales de la vida. Y los niños eligen los libros con el corazón.


Yolanda Reyes (Bucaramanga, 1959) Escritora colombiana. Inclinada desde muy temprana edad al cultivo de la creación literaria, ha desarrollado importantes labores de promoción y animación cultural en agrupaciones como el colectivo "Espantapájaros Taller", del que ha sido directora.

Especializada en sus inicios en literatura infantil y juvenil, entre sus obras cabe resaltar títulos como El terror de sexto B (1995) y María de los Dinosaurios (1998). Uno de sus cuentos, Los agujeros negros (2000), fue seleccionado por la editorial española Alfaguara para su colección "Los Derechos del Niño", creada por prestigiosos escritores e ilustradores de distintos países de habla hispana para mostrar a los niños y niñas cuáles son sus principales derechos y cómo lograr un mundo más solidario y más justo.

Artículo publicado en el Diario La Nación el 05/08/08

miércoles, 6 de agosto de 2008

Hoy nos cuenta... Irene Evel Cordiano

Escribí el cuento 'La vieja del atado' (que integra el libro 'Cuentos de la vieja del atado'), hace 28 años, cuando asistía a un taller de literatura infantil en la S.A.D.E (Sociedad Argentina de Escritores). Desde entonces recibo satisfacciones, alegrías y mucha emoción cada vez que lo leo en las reuniones de alumnos, docentes y padres, cuando me invitan a Escuelas, Bibliotecas y Ferias de Libros, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y varias provincias del país. Son muchas las personas que se me acercan para comentarme conmovidas que en su infancia conocieron a una mujer parecida a mi personaje: una abuela, una profesora jubilada, una bibliotecaria. A mí me sucede algo curioso cuando termino de leer este cuento. Siento una profunda tristeza y dolor. Lo misterioso es que es pura ficción.


- LA VIEJA DEL ATADO -

Vivía sola, fuera del pueblo, en el pinar. Allá donde al arroyo le brotan susurros y melodías. En una casita de troncos adornada con enredaderas y campanillas.
De tanto en tanto nos visitaba. Y todos los chicos la recibíamos alborozados.
-¡Hola, vieja del atado!
-¡Por fin viniste!
-¡Tardaste mucho esta vez!
-¡Te extrañamos!
-¡Te queremos mucho!
-¡No te vayas pronto!
-¡Contános cuentos!
No era vieja. Estaba marchita. Siempre usó vestidos negros, largos, muy limpios. Y nunca la vimos sin el atado que llevaba sobre la cabeza.
Envolvía con alegres paños quién sabe qué.
Cuando ella aparecía, en el pueblo se aquietaban gritos, risas, pelotazos, carreras.
Tendidos en la hierba, a su alrededor, disfrutábamos de horas maravillosas.
-¿Qué guardás ahí? –y le señalábamos el trapo anudado por sus cuatro puntas.
Jamás varió su respuesta:
-Cosas…
No nos conformábamos. Insistentes y obstinados, hundíamos los dedos en los vistosos parches.
-¿Qué cosas?
-Cosas.
-¿Ropa?
-Cosas.
-¿Comida?
-Cosas.
-¿Recuerdos?
Una pausa y de nuevo:
-Cosas…
Finalmente abandonábamos el juego y nos introducíamos en el mundo de la fantasía, guiados por su voz cadenciosa y por sus manos que dibujaban en el aire mágicas historias.
Eran lindas aquellas largas siestas.
Mientras la tarde dormía, junto a la vieja del atado aprendíamos a soñar. Y gracias a ella nuestra infancia tuvo el sabor de la aventura y del encantamiento.
Después crecimos.
La vieja del atado continuó viniendo al pueblo de vez en cuando. Sin embargo para mí y los demás se convirtió en una sombra. Y durante años pasó, casi imperceptiblemente, al lado de nuestra adolescencia y juventud.
A veces un fugaz saludo:
-¡Adiós, vieja del atado!
Otras ni siquiera una mirada.
Creo que sufrió. Yo era su preferida. Pero no le di importancia. No tenía tiempo para detenerme, Estaban los estudios, el amor, el futuro… y mucho más.
Un día mi hijo mayor entró en casa arrastrando un atado remendado con retazos de colores.
Sentí que una ráfaga de niñez me golpeaba… y supe que ella había muerto.
-Te lo manda la vieja.
-¿El atado? ¿Para qué?
No sé. Ella lo abrió para sacar algo cuando se sintió mal.
-¿Qué había adentro?
Mi hijo se encogió de hombros y terminó de armar un avioncito de papel.
-Cosas.
Echó a volar hacia fuera el avión y fue tras él.
Apreté contra mi pecho el atado. Olía a hierba, como antes.
Poco a poco fueron acercándose aquellas voces infantiles y alegres que iban al encuentro de la vieja del atado.
-¿Qué guardás ahí? –pregunté bajito mientras desataba el nudo.
Sobre la mesa cayeron papeles arrugados y amarillentos.
De pronto me pareció oír la voz de ella, llena de cadencias, que respondía:
-Cuentos, nada más que cuentos…

Irene Evel Cordiano reside en Olivos, partido de Vicente López. Es escritora de literatura infantil y juvenil, egresada del ISER y del taller de literatura infantil-juvenil de la SADE. Sus obras de teatro se han llevado a escena en numerosas oportunidades. Ha sido galardonada en reiteradas oportunidades tanto en concursos de teatro como en certámenes de narrativa breve. Sus cuentos han sido publicados tanto en Argentina como en EE.UU. Ha publicado los libros: Breve Ilusión (Editorial Edipa – 1976), Como un cuento de hadas (Editorial Edipa – 1977), Pensión de señoritas (Editorial Edipa – 1977), Pensión de muchachos (Editorial Edipa – 1978), Cuentos de amor (Editorial Edipa – 1978), El viento que me gusta (Editorial Actilibro – 1986), En la nube azul (Editorial Plus Ultra – 1987), Cuentos de la vieja del atado (Editorial AAL – 1994), Plic Ploc (Editorial Guadalupe – 1995), Un cuento anaranjado y otros cuentos (Editorial Geema – 2000), ¡Qué aventura! – (Editorial Estelar – 2001), Cuentos de la tía Irene para temblar un poco (Shambala Ediciones – 2006)

viernes, 1 de agosto de 2008

Cuentos de Película - Tarnagarsh

Ya hacía dos horas que se encontraba vagueando por la calle, sin nada que hacer, parecía ser otro verano aburrido en el que nada pasaría, no se revelaría ninguna verdad universal, nada de eso por lo que espero tanto tiempo por el tiempo libre.
Como las aventuras no aparecen de la nada decidió que seria hora de usar un poco de su imaginación y crear un mundo en cual poder vivir estos dos o tres meses que duraran sus vacaciones; pero solo no podría hacerlo, necesitaba compañía.
En su cabeza sonaban nombres de quienes podrían acompañarlo, pero todos los nombres que aparecían o se encontraban geográficamente muy lejanos, o ya tenían otras obligaciones, o solo intuía que lo mandarían a freír espárragos.
Igualmente todo es arriesgarse, se encontraba cerca de la casa de su mejor amigo de la infancia, aunque si bien sus caminos los habían distanciado, todavía algo podría quedar, algo de ese lazo mágico que es construido en la infancia.
Toco su timbre casi de memoria, esperó diez, veinte segundos. Cuando ya se estaba impacientando una voz conocida le preguntó:
- Hola que tal, ¿está Guido?
- Sí, ya le aviso.
- ¿Hola?
- ¿Qué tal, Guido? Acá Santiago, estaba formando un grupo para ir de de cacería por el dragón negro de Tarnagarsh, ¿querés sumarte?
- ¿Qué?
- Ir a cazar al dragón negro.
- No puedo es que justo estoy comiendo.
- Ok, no te hagas problema, pero cuando vuelva cubierto de gloria, oro y fama, no te quejes.
- No importa… chau, nos tenemos que juntar un día para un fútbol.
- Veo, tal vez este comiendo.
- Te llamo a las 5 de la tarde.
- A esa hora desayuno.
- Estás en esos días que es mejor perderte que encontrarte.
- Sobre todo si sos el dragón negro de Tarnagarsh.
- Jajaja, dale, si pasás por la morada de los duendes robadles un poco de tabaco blanco.
- No creo, es justo para el otro lado, pero te puedo traer cola de salamandra bordó, tiene el mismo efecto y en Tarnagarsh hay mucha.
- Dale, mi vieja te manda saludos.
- Dale los míos.
Y así nuestro héroe continuó solo su travesía, sabía que en Tarnagarsh encontraría resistencia pero solo la que él mismo generara. Lo bueno es que no habría enemigos inimaginables, lo malo es que no habría ninguna sorpresa. Caminó su sendero de iluminación paseando por lugares conocidos, intentando internarse en lo desconocido. Pero no lo pudo lograr. De golpe casi sin pensarlo, la tierra se volvió cada vez mas árida, el cielo celeste se tiñó de azufre, sus ojotas se transformaron en botas de cuero, sus bermudas se alargaron y le cubrieron todo el largo de sus piernas, una tela escamosa, como escamas de pescado o de alguna lagartija mágica de esas que pululan por los cuentos de hadas, su remera también cambió, no tanto en forma sino que se volvió de un material parecido al de sus pantalones, aunque de otro color, sus pantalones fueron de un beige pálido, su remera, de un rojo anaranjado, su bicicleta se transformó en un poderoso corcel, negro, que podría echar fuego por sus fosas nasales si él se lo permitiera.
Ya estaba en Tarnagarsh o al menos cerca de ella, pero estaba sin un grupo y lo más importante sin siquiera saber donde se encontraba la guarida del dragón, ni una estrategia para matarlo, pensándolo bien ni siquiera tenia armas. Pero eso no importaba, el haber llegado era un logro.
Cabalgaba y cabalgaba sin un rumbo fijo, cuando de pronto vio un grupo de bestias mitad hombres mitad mono acosando a una viejecilla. Eran tres. Se acercó a toda velocidad, en el camino arrancó una rama de árbol, que se transformo casi instantáneamente en una espada, completamente ornamentada con figuras de leones y ornitorrincos. Al verlo llegar con la cara completamente desencajada por al furia y blandiendo una espada, las bestias escaparon, corriendo, no sin antes proferir una maldición: - Ehh gato, te cree’ el rey Arturo vo’.
La anciana agradeció a nuestro héroe y le pidió si no podría escoltarla hasta su morada. El caballero de roja armadura aceptó gustosamente.
Otra vez todo volvió a ser normal, él estaba sentado en su bici, con ojotas, bermudas, una remera y una rama en su mano, acompañando a una vieja a su casa…
Ahora sigue buscando Tarnagarsh; está en su cabeza, sólo que no sabe donde está la puerta.
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Autor:
Santiago Lavia. Su mail es memintieron@hotmail.com
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