miércoles, 1 de julio de 2009

Leer tiene más valor en tiempos de crisis

Dice la antropóloga Michèle Petit: "En contextos de crisis, leer tiene más valor porque nos da otro lugar, otro tiempo. Se trata de la apertura de un espacio que permite la ensoñación, el pensamiento, y que da ilación a las experiencias."
De visita en la Argentina invitada por la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), Petit disertó en la última Feria del Libro.
Su trabajo sobre la contribución de la lectura a la reparación personal, a partir del análisis de experiencias realizadas en contextos sociales difíciles en distintos países, la ha llevado a indagar sobre proyectos que surgieron aquí después de la crisis de 2001.
Sostiene que en la Argentina y en Colombia vio las experiencias más significativas, y observó que aquí la gente tiene una relación muy intensa con la narración. Antropóloga con estudios en sociología, psicoanálisis y lenguas orientales, Petit es investigadora de la Universidad de París I y autora de varios libros, entre ellos Una infancia en el país de los libros y El arte de la lectura en tiempos de crisis . Su obra fue ampliamente traducida al español.
-¿Cuál es el lazo entre crisis y lectura?
-Cuando hay crisis, mucha gente busca literatura. En el siglo XX, hubo personas que en los campos de concentración pudieron aguantar lo inaguantable con los recuerdos de unos relatos o de poesías. Con las crisis actuales, se observa en países como Francia, España, Inglaterra, Estados Unidos un aumento del consumo de libros y de la frecuentación de las bibliotecas. También la gente asiste más a las ferias de libros.
-¿Qué efectos producen las narraciones en tiempos difíciles?
-En contextos de crisis, la literatura nos da otro lugar, otro tiempo, otra lengua, una respiración. Se trata de la apertura de un espacio que permite la ensoñación, el pensamiento, y que da ilación a las experiencias Una crisis es como una ruptura, un tiempo que reactiva todas las angustias de separación, de abandono, y produce la pérdida de ese sentimiento de la continuidad que es tan importante para el ser humano. Las narraciones, entre otras cosas, nos reactivan ese sentimiento, no sólo porque tienen un comienzo, un principio y un fin, sino también por el orden secreto que emana de la buena literatura. Es como si el caos interno se apaciguara, tomara forma.
-¿Por qué es tan importante la lectura como juego?
-Las experiencias que he comparado se realizan con gente que vivió situaciones muy difíciles. En esas experiencias, no hay ningún objetivo escolar, sino que se trata de compartir un momento con textos. En Colombia, en las experiencias con los desvinculados del conflicto armado no se trataba de espacios de educación. Para la gente que armó los talleres de literatura, el objetivo era, más allá de las preocupaciones terapéuticas o educativas, abrir un momento de juego para gente que no había tenido esa posibilidad en su infancia. Sabemos por los psicoanalistas que si uno no jugó mucho con el lenguaje, el aprendizaje es más difícil. Tenemos la necesidad de momentos libres, poéticos, gratuitos, de intercambio lúdico.
-¿Qué le llamó la atención de la Argentina?
-Es la quinta vez que me invitan a este país. Estuve en 2000 y regresé en 2002, cuando la situación era terrible. Volví en 2005 y en 2006, y la gente espontáneamente me contaba lo que hacía en los talleres de lectura. En este país, la gente tiene una relación muy fuerte con la narración y también con la poesía. Claro que, en comparación con los países europeos, las prácticas de lectura, en términos estadísticos, son menos altas, pero, por otra parte, acá hay una relación de deseo de apropiarse del libro. A la Feria del Libro va más de un millón de personas, mientras que, en Francia, el Salón del Libro cada año lo frecuentan 160.000 personas. La psicoanalista argentina Silvia Bleichmar decía sobre 2001 que la resistencia de los argentinos a ser puros seres biológicos fue fundamental. En esos temas, yo aprendo de ustedes.
-¿Las diferencias sociales determinan la experiencia de leer?
-Las diferencias sociales son muy importantes. Quienes han vivido lejos de los libros pueden sentir que esos objetos les dan miedos de diferentes tipos, y pueden preguntarse sobre lo útil que pueden ser o no. La noción de utilidad es muy fuerte en la cultura popular. Incluso, uno puede pasar como egoísta si lee porque el grupo es muy importante para la supervivencia. Por eso las prácticas literarias compartidas apaciguan el miedo, porque se está en grupo y no hay que aislarse para leer.
-¿Cuál es el papel de las bibliotecas en esta era de Internet?
-Acepté esta invitación de la Conabip porque se trataba de gente de las bibliotecas. En estos tiempos en que tanta gente se siente rechazada, cuando se les dice: no hay lugar para ustedes, ya no tienes empleo, ya no tienes casa, la biblioteca es un lugar que nos facilita el sentimiento de pertenencia. En muchos países, gente sin techo, exiliada, emigrante va a las bibliotecas, no sólo porque hay calefacción, sino porque hay algo que va más allá. Se trata del lugar de los libros, y los libros tienen que ver con el hogar.
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Autora: Laura Casanovas

viernes, 26 de junio de 2009

Imagen Te Leo en Villa Adelina

La muestra fotográfica itinerante del Ciclo Vicente López Lee llega a Villa Adelina para conmemorar sus 100 años. La podrán visitar del 8 al 30 de junio en el Club de Leones de Villa Adelina, sito en Manuela Pedraza 3839, a pocas cuadras de la estación de tren.

¡Los esperamos!

miércoles, 24 de junio de 2009

Jornadas para Docentes y Mediadores de Lectura

20.ª FERIA DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL
Encantados de leer
13 de julio al 1 de agosto de 2009
Centro de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires
Avdas. Figueroa Alcorta y Pueyrredón
20as. Jornadas para Docentes y Mediadores de Lectura
Lema: Artes para encantar lectores
22, 23 y 24 de julio de 2009
Destinadas a docentes de todos los niveles, bibliotecarios, estudiantes, profesionales del área de la salud, de la educación especial y agentes de espacios comunitarios.

Consultas:
http://www.el-libro.org.ar/
hernanledesma@el-libro.org.ar

viernes, 19 de junio de 2009

Murió el periodista y escritor José Ignacio García Hamilton

A los 65 años, murió José Ignacio García Hamilton, una personalidad rica y multifacética, abogado y periodista que pasó a ser un escritor inquieto por la historia y que, al morir, ocupaba una banca de diputado por el radicalismo en representación de Tucumán, su provincia natal.
García Hamilton era un hombre vital, animoso, que se comprometía a fondo en las causas que emprendía, desde la defensa irrestricta de la libertad de prensa hasta la denuncia del despojo fiscal a los productores del campo, el respeto a los derechos de las minorías o la exaltación de los perseguidos por sus ideas políticas.
Había nacido en San Miguel de Tucumán el 1° de noviembre de 1943. Era hijo de Enrique García Hamilton, que dirigió durante décadas el diario La Gaceta, y nieto de su fundador, Alberto García Hamilton. Educado en el ambiente febril de las noticias y del olor a tinta, a los 20 años se inició como aspirante en La Gaceta , donde sería reportero y, entre 1970 y 1971, secretario general de redacción. También colaboró en LA NACION.
En 1972 fundó en Tucumán el vespertino El Pueblo , que se editó hasta 1975. En esa época turbulenta, en noviembre de 1974, fue detenido y, sin que se alegaran razones, fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo. Estuvo preso en la Escuela de Policía casi seis meses, hasta mayo de 1975.
En 1977 se radicó en Buenos Aires, donde ejerció como abogado y fue docente en la Facultad de Derecho de la UBA. Ganó por concurso la cátedra de Historia del Derecho, que ejerció hasta su muerte, aunque un cáncer lo afectaba desde hacía diez años. En la UBA se doctoró en 1990 con la tesis Los orígenes de nuestra cultura autoritaria (e improductiva) , que tuvo una mención de la Secretaría de Cultura de la Nación y se reimprimió en España con el título El autoritarismo hispanoamericano y su productividad. Seis universidades de Estados Unidos lo invitaron a disertar sobre ese tema.
En 1990, se opuso al indulto del presidente Menem y señaló que "fueron los guerrilleros y los militares usurpadores quienes predicaron y practicaron la violencia". Tras dedicarse a la tarea profesional, intelectual y académica, comenzó a participar en política, con la idea de que "para cambiar las cosas, hay que meterse". En 1991 fue candidato a vicegobernador de Tucumán por la Unión Cívica Radical. De mentalidad liberal en lo político, simpatizaba con figuras históricas del socialismo y de la democracia progresista, y aun teniendo muchas discrepancias con el peronismo, sentía inquietud por desentrañar el fenómeno de ese movimiento heterogéneo con alas disímiles girando alrededor de su conductor en vida y aun luego de su muerte. Su libro póstumo, que siguió escribiendo sacando fuerzas contra la enfermedad, trata sobre Perón.
Admirador de Alberdi, escribió Vida de un ausente , biografía novelada por la que lo distinguió la Fundación Konex. En Cuyano alborotador y Don José abordó las figuras de Sarmiento y de San Martín, lo que suscitó polémicas y cuestionamientos. En 2004 publicó Simón. Vida de Bolívar; en 2006 se le negó entrar a Cuba para presentarlo. Compartió programas de radio y TV con Pacho O´Donnell y Felipe Pigna.
En 2007 ingresó en el Congreso Nacional; tenía mandato hasta 2011.
Sus restos fueron velados en el Congreso y luego trasladados al panteón familiar del Cementerio Parque San Agustín, en el barrio de Yerba Buena, en Tucumán, y a las 15 se dará una misa de cuerpo presente antes de su sepultura.
Cálido en el trato, amistoso, fue un hombre de hogar. Casado con Graciela Gass, era muy compañero de su esposa y un padre afectuoso y atento a sus seis hijos. Ayer, emocionado, su hijo homónimo dijo ante su féretro: "El no me enseñó con la palabra; ni siquiera con la escritura, y eso que él escribía. Me enseñó con el ejemplo"
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Artículo publicado en el diario La Nación el 19 de junio de 2009

martes, 9 de junio de 2009

Una semana dedicada al placer de la lectura

La Semana Nacional de la Lectura será del 15 al 22 y tendrá como lema "Leer es llegar más lejos". El próximo martes habrá varias actividades en partidos del sur del conurbano bonaerense. La narradora oral Ana Padovani y el actor Víctor Laplace estarán, a las 9.30, en la Escuela Técnica N° 1 de Florencio Varela, del barrio El Rocío.
En tanto, a las 10, Paula Martín se presentará en la Casa de la Cultura de Quilmes (Rivadavia y Sarmiento); Silvia Paglieta en el Centro Cultural Barracas al Sur, en Avellaneda, y María Héguiz visitará la sede de la Sociedad Popular de Educación Antonio Mentruyt y la Biblioteca Popular del Maestro, de Lomas de Zamora.
Asimismo, el viernes próximo habrá una jornada en el hospital Garrahan para entregar libros a los chicos internados y a los pediatras. Y habrá un encuentro de lectura comunitaria en el que estarán la escritora Adela Basch, el ilustrador Istvan y la narradora Ana Padovani.
Este año, la cartera educativa trabajará en forma conjunta con la Secretaría de Cultura de la Nación y con distintas asociaciones, fundaciones y organizaciones no gubernamentales vinculadas con el libro, con las que ayer por la tarde firmó convenios.
"El objetivo de la Semana Nacional de la Lectura es propiciar espacios, prácticas y circuitos de lectura", señaló el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, con el objetivo de volver a insertar al libro y a la lectura en la comunidad. El inicio de esta semana coincide con el Día del Libro que se festeja el próximo lunes. Guía para padres y docentes
Entre los acuerdos que se firmaron ayer, está el que establece la elaboración de un libro de reseñas de literatura infantil y juvenil como guía para docentes y padres. El proyecto estará a cargo de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la República Argentina (Alija), que organizará y coordinará los materiales, mientras que el Ministerio de Educación, a través del Plan de Lectura, imprimirá y distribuirá el libro por todas las escuelas del país.
El libro tendrá unas 300 reseñas de títulos de literatura infantil y juvenil de autores argentinos y de otras nacionalidades, así como también un apéndice de lecturas que no sean literarias. Las recomendaciones tendrán en cuenta las distintas edades y, a su vez, diversos núcleos temáticos (familia, discapacidad, adopción, entre otros).
Un comité de especialistas conformado por escritores que pertenecen a Alija hará la selección de los contenidos. El libro estará listo para fines de noviembre, con el objetivo de que los docentes puedan tenerlo como herramienta de consulta para el próximo año.
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Autora: Laura Casanovas
Artículo publicado el día 12 de junio en el Diario La Nación

lunes, 8 de junio de 2009

Homenaje a Haroldo Conti

Hemos recibido comentarios de un film a estrenarse, llamado Homo Viator, sobre la vida y arbitraria muerte (si es que la muerte puede ser antes de tiempo y en lugar incorrecto) del querido amigo Haroldo Conti, con el que compartí, siendo demasiado joven como para valorarlos, una mesa del Tortoni con otros escritores: Castillo, Constantini, la excelente Liliana Heker.
Hace cinco años, en el primero de mi trabajo en este Taller de la Dirección de Cultura, leímos en clase un texto de Haroldo: "Balada del Alamo Carolina". Presintiendo, tal vez, el fin, esto es lo que coloca como "copete" de su cuento:
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Ciruelo de mi puerta,
Si no volviese yo,
la primavera siempre
volverá. Tú, florece.
(Anónimo Japonés)
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El álamo de Conti todavía existe, de la misma manera que perdura en nosotros, su memoria. Les regalo su primer párrafo:

"Uno piensa que los días de un árbol son todos iguales. Sobre todo si es un árbol viejo. No. Un día de un viejo árbol es un día del mundo."

De los trabajos escritos por los integrantes del Taller en aquel año, en la Casa Rosada con ventanas que ven el río, he elegido el que mejor transmite lo que Haroldo sentía por su álamo, su pueblo, su gente y la que fue su lucha por mejorar este pobre planeta en que vivimos.
En su nombre, entonces, leámoslo juntos y reflexionemos.
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La secuoya, por Irene Fassi
Soñó que crecía regada por las lluvias de primavera. Que se erguía, apuntando al cielo y dejaba atrás la tierra y la hierba. Soñó que la savia corría tumultuosa por entre sus ramas. Que nacían retoños y de ellos yemas y hojas. Cada vez más alta y vigorosa, los años de la tierra se marcaban en sus anillos.
Generaciones de pájaros se sucedieron sobre sus ramas. Los soñó a todos en detalle, con sus trinos y colores. Soñó un mundo verde donde ella era la reina. Durante mil años sonó, hasta que el sonido de un trueno perturbó su sueño. Despertó lentamente, como había crecido, y se encontró sola, última de su especie, única de cualquier especie, en un mundo seco, polvoriento, quemado. Rodeada de aire sulfuroso y caliente, deseó poder seguir soñando, pero supo que era imposible. Ya no existía un mundo que soñar.
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La autora del artículo es Graciela Castellanos, quien coordina el taller de Iniciación a la Escritura Creativa los días jueves 15 a 16.30hs. en el Centro de Participación Cultural de la Costa. Irene Fassi es una de sus alumnas.

martes, 19 de mayo de 2009

Imagen Te Leo en Munro

Durante todo el mes de mayo, la muestra fotográfica del ciclo Vicente López Lee será exhibida en el Museo del Cine Lumiton.

El viernes 8, nos visitaron los alumnos del Centro de Formación Laboral, dependiente de la Dirección de Educación de la Municipalidad de Vicente López. Agradecemos la colaboración de la Lic. Patricia Brown y de la coordinadora del Museo del Cine, Sol Carletta. Durante el encuentro, los chicos dieron su testimonio sobre la muestra, eligiendo favoritas y debatiendo sobre la importancia de la lectura en la vida diaria. Como cierre de la jornada, recorrieron las instalaciones del Museo.
El viernes 15, nos visitaron los chicos de la E.P.B Nº 11.
El viernes 22 fue el turno de la Escuela Integral de Munro.
El viernes 29 nos despedimos de Munro recibiendo a los chicos de la E.P.B Nº 17.

La muestra seguirá recorriendo los barrios del partido.
En junio, visitará Villa Adelina.

¡Los esperamos!

lunes, 18 de mayo de 2009

Por favor, no se olviden de mi bolígrafo

El poeta uruguayo falleció en la tarde de ayer en Montevideo a los 88 años. Fue uno de los poetas más leídos y cantados en el mundo de habla hispana. Sufrió persecución y exilio por sus convicciones. En Argentina fue amenazado de muerte por la Triple A.

“Cuando me entierren / por favor no se olviden / de mi bolígrafo.” El poema pertenece a Rincón de haikus, publicado cuando el gran poeta uruguayo promediaba los 80 y la muerte era una sombra cercana con la que empezaba a dialogar para que no lo sorprendiera, para que no lo aplastara con el peso de su evidencia. Mario Benedetti murió ayer a los 88 años en su casa. Será velado hoy a partir de las 9 de la mañana en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo en Montevideo. En Uruguay se ha decretado duelo nacional. No sólo el Río de la Plata se despide con una infinita congoja de este hombre triste y cordial como un legítimo uruguayo, que supo conjurar el dolor de la finitud y escribió que había que vivir como si fuéramos inmortales. En cientos, miles y millones de almas, sin exagerar, garúa finito. Pocos poetas han sido tan saludablemente plagiados como Benedetti. Sus poemas de amor fueron copiados “clandestinamente” por miles de jóvenes que se atribuyeron la autoría para sorprender a esas muchachas esquivas o para acortar las distancias e iniciar un romance. No le molestaba saber de estos plagios y menos le importaba que sonara cursi. Al contrario: él mismo contaba anécdotas de parejas que le confesaban que se habían conocido, por ejemplo, gracias a Inventario. Quién no habrá repetido o cantado alguna que otra estrofa de “Te quiero”, “Por qué cantamos”, “Una mujer desnuda y en lo oscuro” y tantos otros poemas que popularizaron más de cuarenta intérpretes. Su apellido se ha convertido en sinónimo de la poesía hecha canción. La muerte del autor de La tregua se prolongó durante tres años. Comenzó en 2006, cuando murió su mujer Luz, con la que vivió toda la vida. Desde entonces, el impulso vital del autor de más de 80 libros de poemas, novelas, relatos, ensayos y teatro, así como de guiones de cine y crónicas de humor, se fue apagando. La voz del fiel compañero se apagó, finalmente, pero quedan sus poemas de amor y de resistencia.
Sería arriesgado y tal vez apresurado afirmar que su obra será inmortal, pero seguramente muchos de sus poemas ya han adquirido ese estatus porque supo anclar sus versos y textos en los puertos que inquietan a la condición humana: el amor, la muerte, el tiempo, la miseria, la injusticia, la soledad, la esperanza. Sencillamente, fue el cómplice de varias generaciones de lectores y de militantes políticos que, como él, fueron amenazados y tuvieron que escapar, como pudieron, de la muerte. Desde comienzos del 2008 la salud de Benedetti se resintió debido a sus problemas intestinales y a una enfermedad respiratoria crónica de larga evolución. Este año estuvo tres veces internado: en enero, durante casi un mes; luego en marzo, y finalmente en mayo. El ganador de tan preciados premios como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, nació el 14 de septiembre de 1920 como Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti en Paso de los Toros, departamento de Tacuarembó. La costumbre italiana disparatada de adosar tantos nombres –el poeta siempre recordaba que tuvo un tío que tenía los nombres de todos los reyes que reinaban el día en que nació– fue la primera batalla que libró el escritor hasta que logró suprimir los cuatro nombres restantes en todos sus documentos. Después de una quiebra de la farmacia que tuvo su padre, los Benedetti se trasladaron a Montevideo cuando Mario tenía cuatro años. El niño que se entretenía de la mano de Emilio Salgari y Julio Verne comenzó sus estudios primarios en el colegio Alemán, de donde fue retirado por su padre en 1933.
Tuvo una infancia y adolescencia poco amable y llena de privaciones por los problemas económicos. Vivían en un ranchito con techo de chapas de zinc; su madre tuvo que vender la vajilla, los cubiertos y los regalos del casamiento. A los catorce años Mario empezó a trabajar vendiendo repuestos para automóviles en la empresa Will L. Smith. Se ganó la vida de muchas formas –fue vendedor, taquígrafo de una editorial, cadete, oficinista, gerente de una inmobiliaria y periodista, entre otros oficios que ejerció– hasta que pudo vivir de la literatura. A los 18, en 1938, se vino a Buenos Aires a ver si podía torcer la mala racha familiar, mientras su vocación literaria se afirmaba durante sus lecturas en un banco de la plaza San Martín. Siempre recordaba que sus dos primeros libros, ediciones que las había pagado Benedetti, no vendieron ni un ejemplar. Su primer módico éxito –módico porque la tirada era muy limitada– fue Poemas de oficina (1956), aunque antes había publicado los poemarios La víspera indeleble (1945) y Sólo mientras tanto (1950) y los relatos de Esta mañana y otros cuentos (1949). Le gustaba definirse como un poeta que además escribía cuentos y novelas. Tenía la mano más habituada al poema, pero los cuentos lo hacían sudar. Montevideanos (1959) le llevó dieciocho años terminarlo. “El cuento no admite fallas, se construye palabra por palabra, cada una tiene que tener su rol, y los finales son muy importantes”, decía el escritor que en 1945 se integró al equipo del semanario Marcha, hasta 1974, cuando fue clausurado por la dictadura de Juan María Bordaberry.
Hacia fines de los años cuarenta fue miembro del consejo de redacción de Número, una de las revistas literarias más destacadas de la época, y participó en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos, su primera acción como militante. Sus viajes a Cuba fueron consolidando el despertar de su conciencia política. En 1968 creó y dirigió el Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantendría hasta 1971. Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Ese año publicó Crónica del 71, compuesto de editoriales políticos publicados en el semanario Marcha en su mayoría, un poema inédito y tres discursos pronunciados durante la campaña del Frente Amplio. Después del golpe de Estado del 27 de junio de 1973 renunció a su cargo de director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República.
Y llegó el exilio; lo arrancaron de cuajo de su ciudad. Primero cruzó el charco y trató de instalarse en Buenos Aires, en 1973. Fue aquí donde inauguró el “llavero de la solidaridad”: cuando las cosas comenzaron a ponerse oscuras acudía a ese manojo que le abría la puerta de las casas de cinco o seis amigos. Pero la Triple A le “concedió” un plazo de 48 horas para que se fuera y se dirigió a Perú. La peste del terrorismo de Estado y las amenazas parecían seguirlo. En Lima fue detenido y deportado. Los brazos de Cuba lo acogieron en 1976, pero finalmente, Benedetti recalaría en Madrid, donde estuvo exiliado hasta 1983. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos. En esa década que lo vio luchar contra el terror de los años ’70, la versión cinematográfica de su novela La tregua, dirigida por Sergio Renán, fue nominada al Oscar en 1974, a la mejor película extranjera (aunque el premio, finalmente, lo obtuvo la película italiana Amarcord).
Benedetti escribía, lo ha dicho, para esclarecer la mente de un individuo, del ciudadano de a pie. “Las causas en las que creo y que son derrotadas son las que me impulsan, porque gracias a que las defiendo puedo dormir tranquilo. No me siento derrotado en cuanto a mis creencias ideológicas y voy a seguir luchando por ellas. Sin éxito, eso sí”, aclaraba el escritor con los pies en la tierra, pero con la mirada siempre enfocada hacia ese horizonte de utopías que abrazó desde joven. “Siempre digo que los tres grandes utópicos que ha dado este mundo son Jesús, Freud y Marx; gracias a ellos la humanidad ha dado pasos positivos. Aunque de cada utopía se realice un diez por ciento, gracias a ese diez por ciento la humanidad ha mejorado un poco. Yo soy un optimista incorregible.” Regresó a Uruguay, en marzo de 1983, un poco mejor de lo que se había ido, “más ecuánime, más tolerante, menos radical, pero sin perder mis obsesiones”. Fue nombrado miembro del Consejo Editor de la nueva revista Brecha, que sería la continuidad del proyecto de Marcha, interrumpido en 1974. En 1985 Joan Manuel Serrat grabó el disco El Sur también existe sobre poemas de Benedetti, contando con su colaboración personal. Con el “desexilio” llegan los reconocimientos en todo el mundo.
Las líneas no alcanzan para repasar la cantidad de títulos que ha publicado, son más de ochenta en todos los géneros que frecuentó. Se destacan, por mencionar un par, las novelas Gracias por el fuego (1965), La borra del café (1992) y Andamios (1996); los poemarios Inventario uno (1963), Cuando éramos niños (1964), Quemar las naves (1969), Letras de emergencia (1973), Viento del exilio (1981), El amor, las mujeres y la vida (1995), La vida ese paréntesis (1998) y Adioses y bienvenidas (2005) y Testigo de uno mismo (2008); los cuentos de La muerte y otras sorpresas (1968), Con y sin nostalgia (1971), Recuerdos olvidados (1988), Buzón de tiempo (1999) y El porvenir de mi pasado (2003); los ensayos Peripecia y novela (1946), El escritor latinoamericano y la revolución posible (1974), La realidad y la palabra (1991) y Vivir adrede (2007); y la obra de teatro Pedro y el capitán (1979). En 1999 fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana; en 2001 recibió el I Premio Iberoamericano José Martí; en 2002 fue nombrado Ciudadano Ilustre por la Intendencia de Montevideo; en 2005 obtuvo el Premio Internacional Menéndez Pelayo.
Mario, ese Cupido involuntario que no merece quedar libre de culpa y cargo por la cantidad de parejas que unió, sabía que la vida es un paréntesis entre dos nadas. “Yo soy ateo, no creo en Dios ni nada por el estilo. Hay gente que tiene sus creencias religiosas y tiende a sentir que después de la muerte está el Paraíso, o el Infierno, porque muchos han hecho mérito para ir al Infierno. Yo creo en un dios personal, que es la conciencia”, afirmaba el poeta, que trabajaba en un nuevo libro de poesía cuyo título provisional es Biografía para encontrarme. “Muchos de mis poemas son producto de ser hombre de pueblo, y estar cerca del pueblo siempre ha sido una máxima para mí. Lo mejor que me pudo haber pasado en la vida es que lo que escribo le haya tocado el corazón a esa gente, a ese pueblo, a ese hombre de a pie.” Las lágrimas, esta vez, no tienen tregua posible. Y por favor, pensarán muchos ahora que hay que despedirse del compañero, no se olviden del bolígrafo de Mario.

Autor: Silvina Friera
Artículo publicado el lunes 28 de mayo de 2009 en el diario Página12
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